Estado de excepción.

ENUNCIADO ORIGINAL DE LA PROPUESTA

Hoy por hoy actuamos, lo queramos o no, como creadores y consumidores de imágenes en un mundo abastecido de ellas hasta la pura saturación. En esta coyuntura, los hay que apelan a nuestra responsabilidad civil para instarnos a adiestrar la mirada y la capacidad gestora de imágenes; para concienciarnos, en fin, de la necesidad de establecer una ‘ecología de las imágenes’, un sistema sostenible donde éstas cumplan una función comunicativa efectiva y no meramente ornamental. Otros analistas, por su parte, defienden la absoluta libertad en su creación y circulación, en el entendido de que todo control o coerción atenta contra la propia libertad humana, necesitada del máximo de imágenes para fijar e interpretar adecuadamente el mundo.

Tal vez ambas dimensiones críticas no sean incompatibles; tal vez sí. ¿Cuál es tu postura? ¿Crees que la sobreabundancia de imágenes está reñida con su calidad significativa, con su expresividad? De ser así, ¿cómo actuar? ¿Qué hacer con las imágenes ‘demasiado fuertes’? ¿Y con las ‘demasiado blandas’, con las carentes de tensión? ¿Existen unas y otras o es un mero juicio de valor que hay que dejar a un lado de una vez por todas? ¿Ha dejado la imagen de ser algo excepcional para convertirse en un signo vacío al servicio del mero intercambio social? ¿Es este carácter puramente instrumental, de ser cierto, algo negativo?

EXTRACTOS DE LAS RESPUESTAS ORDENADOS POR TEMAS
(los números entre paréntesis refieren la autoría de cada cita, que se detalla al final)

DARSE A VER

Las imágenes ‘personales’ de antaño, de naturaleza libre, privada y familiar, sin necesidad de forma estricta o contenido, han pasado espontáneamente a convertirse en herramientas de definición y presentación de nuestra identidad ante la comunidad, manteniendo su poco interés por su forma y contenido […] son tomadas por el propio ‘protagonista’ sin implicar para nada al observador. (4)

se ‘abren’ a todos pasando de un estado privado a uno público con un simple clic. (4)

la posibilidad de producir y circular imágenes de forma casi instantánea desvela una contaminación discursiva, una tendencia a la retórica y la auto-referencia propia de la imagen comercial. Los individuos reproducen la gestualidad de las imágenes publicitarias con las que conviven, y reproducen así una serie de signos vacíos, referenciados a sí mismos, diluyendo de alguna forma la construcción de identidades. (3)

La imagen ha dejado de ser una movilizadora de significados y emociones, para convertirse en una mera plantilla de un grupo al que queremos pertenecer. El grupo de los que comen fuera necesita mostrar platos llenos y atractivos. El grupo de quienes beben mucho necesita mostrar muchas botellas llenas y/o vacías como testigos de heroicas proezas etílicas. Los nuevos poetas del narcisismo practican sus habilidades al tomar fotografías de sí mismos cada veinte minutos, como para demostrarnos que siguen allí. (5)

Las redes se han convertido en plataformas de márketing personal, mercantilizando lo cotidiano, donde el individuo va creando su identidad en relación a la aceptación de muchos otros. Y en esto juega un papel fundamental la fotografía, que no tiene valor como una, sino como una consecución de imágenes: una secuencia de diferentes aspectos del yo. (11)

Instagram nos permite publicar por el simple hecho de querer mostrar al mundo lo que en este instante estamos viendo o haciendo, sin más razonamiento que el de creer que este instante, esta información visual, es también de interés para los demás. (10)

Esto implica un vivir en el pasado y no confiar en ti mismo: parece necesario tener algo que te corrobore gráficamente. (2)

BRACEANDO EN UN MAR DE IMÁGENES

Hace falta aprender y enseñar que por más fotos que tengamos de un momento, de una persona, de un lugar o de nuestros objetos, no los vamos a disfrutar más que si solo tuviéramos una sola. (1)

esta ‘niebla’ de imágenes personales que invaden la red pública nos adormecen y entretienen, quizá robando el protagonismo a situaciones públicas que necesitarían ese tiempo para la reflexión por parte de todos. (4)

la sobreabundancia en la red, tanto de imágenes sobre el cultivo superficial del ‘yo’ como de imágenes comunicativas creadas bajo los ‘deberes y obligaciones’ morales de los profesionales de la imagen, que interpretan la memoria colectiva de manera interesada, es evidente. (4)

la híper masificación de la imagen-mercancía e imagen-espectáculo ha terminado por fagocitar toda construcción discursiva y por transformarla en producto. (3)

el trabajador medio desconoce o más bien padece el gran poder de las imágenes, ya que está sepultado por ellas y además no tiene el tiempo de detenerse y reflexionar ante las mismas. De aquí nace la leyenda de la ‘memoria pez’, que en realidad existe y es la capacidad de nuestro cerebro de olvidar toda aquella información, incluidas imágenes, que nos molestan o que simplemente no nos resultan interesantes. Por esto también la mayoría de las imágenes con fines comerciales apuntan a ser atractivas, o bien a través de colores llamativos o bien tocando temas queridos a toda la humanidad, incisivos hasta el punto de que, sin darse cuenta, la persona acaba por convencerse de que ese producto es fundamental para su supervivencia. (6)

El hecho de que haya demasiadas imágenes rondando por las redes sociales o que incluso se hayan creado parrillas de imágenes que las agrupan por argumentos –como puede ser Pinteres– no nos facilita la búsqueda, sino que más bien debe activarnos un radar aún más fino para intentar encontrar lo que realmente queremos ver; es decir, casi es más difícil ahora, con tanta supuesta libertad o facilidad, que cuando este fenómeno no estaba tan extendido. (6)

No toda la publicidad es mala, a veces ayuda mucho. Pero también es cierto que su exceso es agotador. Son imágenes que la mayor parte de las veces, más que dar, piden: gastar nuestro dinero en tal o cual producto. (1)

Si las imágenes descriptivas, informativas, culturales, artísticas, etc., son todas subconjuntos de la imagen comercial, entonces pierde el sentido apelar a su eficacia en base a su fuerza o debilidad dialéctica constitutiva. (3)

lo que realmente cuenta en el capitalismo cultural es si [las imágenes] captarán la atención del espectador por un tiempo determinado; su potencia o debilidad radica, entonces, en una cuestión puramente formal y ‘retiniana’. (3)

La representación de la realidad en los medios de comunicación se acerca demasiado a una realidad pactada donde existe un modelo que se va adaptando a los diferentes conflictos, hechos o acontecimientos. Esto implica que todo lo que no se acerque a ese modelo representacional quede sin ser mostrado. (11)

A GRANDES MALES, GRANDES REMEDIOS

somos nosotros los que tenemos que tener la sabiduría suficiente para no abusar del ‘click’ de captura a cada rato, y así evitaremos el consumismo de estas. (6)

Un problema es que cualquier persona con cámara a la mano es un ‘reportero gráfico’ en potencia, pero no todos tienen la formación ética necesaria para llevar a cabo tal tarea. (1)

La construcción de un flanco de resistencia a la imagen vacía resulta un tanto romántica estando inserta en un sistema cuantitativo donde el volumen de producción dicta sobre las cualidades del contenido. Sin embargo, la función casi homeopática de una imagen enunciativa, políticamente comprometida que potencie procesos asociativos, que asimilando el medio y las tácticas de distribución subvierta los códigos anestésicos establecidos y apele a la humanidad tras la máscara, es fundamental. (3)

la solución está en un reset del mercado de las imágenes (2)

Se plantea una actitud crítica a los artistas, nos llaman a hacer una contra-información, a ser guerrilleros de las imágenes. (2)

Internet ha logrado unir el espacio geográfico y temporal en un solo nudo, poner a nuestra disposición un flujo infinito de información que no puede sernos negada y a la que tenemos derecho. Es nuestra responsabilidad recorrerlo e iluminar el camino de quienes vienen detrás. (5)

Hemos de saber ver, y aprendemos a ver con las imágenes que vemos a nuestro alrededor: es una manera de explorar y conformar nuestra propia identidad. (8)

Los fotógrafos y artistas de la imagen no pueden quedarse de brazos cruzados y darle la espalda a la red, mientras murmuran disconformidad frente al diluvio de imágenes insustanciales en la red. Sería irresponsable y cobarde de su parte. Su labor, como la ha sido siempre, es la de criticar sistemas, evidenciar lo que sobra simplemente escondiéndolo, y denunciar lo que falta, mostrándolo de una manera nunca antes vista […] ¿Que tendrán que usar un paraguas cada vez que se conecten para evitar ser salpicados de la banalidad de las imágenes que parecen nunca terminar de caer del cielo? Seguramente. ¿Que morderán sus dedos al ver que la masa aún prefiere lo trivial a lo significativo? Puedes apostarlo. ¿Pero acaso el arte no se ha enfrentado a este dilema desde el inicio de los tiempos? ¿No tiene más visitantes El Corte Inglés que un museo? (5)

hacer ver la ausencia de mostración y la banalización de la realidad a través de la contrainformación es una misión mesiánica que nos incumbe a todos. (11)

¿Se podría construir un searchbot que identificara lo que es de calidad y lo que no, lo que tiene valor o no? (2)

un control de imágenes o un ideal al que hay que apuntar no tiene cabida en lo que podríamos llamar uno de los aspectos más positivos de la Red: cierta libertad. (9)

una función comunicativa efectiva necesita libertad para producir y distribuir el máximo de imágenes. Aunque de alguna forma, ese exceso pueda degenerar en banalidad, es el gran mosaico formado por cada captura de imágenes lo que le da la fuerza. (7)

NO TODO ESTÁ PERDIDO (o sí)

nos encontramos en una distopía en fase infantil, donde la gran mayoría de las fotografías que se generan están sometidas a los mecanismos de control tanto en la producción como en los modos de difusión. (11)

en esta era de la contrainformación donde la difusión de imágenes es enormemente alta por la inmediatez y facilidad que la comunicación virtual tiene, es donde mayor valor a la imagen se le está atribuyendo, y donde ésta ha tomado su carácter más excepcional por banal, sangrienta, antiestética que sea. (8)

hay demasiadas imágenes ahogándonos, anestesiándonos, engañándonos o cegándonos al banalizar la verdad. Pero ‘demasiadas’ no significa ‘todas’. Hay imágenes que aún merecen la pena ser observadas: encuadres de otras realidades capaces de emitir una lección de vida o de inspirar. (1)

como en la humanidad misma, la estadística nos demuestra que la originalidad e inteligencia se encuentran escondidas y rodeadas de basura. (5)

Hoy en día también se puede contar una historia ‘no oficial’ a través de las fotos que la gente común sube a Internet. Fotografías que muchas veces nos muestran ‘la otra cara de la verdad’ y que han permitido resolver situaciones que un gobierno no ha podido resolver o dar a conocer hechos que a la prensa no le interesan porque ‘aún’ no son vendibles. (1)

No todas las imágenes nos afectan de la misma forma; hay imágenes que nos poseen emotivamente, otras que intentamos pasar por alto, otras a las que intentamos dar un sentido racional para poder alejar la sensación de impotencia ante ellas. (6)

[no es] útil ni necesario establecer una escala de valor entre las imágenes teóricamente fuertes o blandas, sino una clasificación de funciones donde cada una ocupa un puesto de importancia relativa con respecto a su contexto. (7)

tan solo se están ampliando los límites de la fotografía y lo que hay ahora es más variedad y tipos bajo el mismo concepto; solo hay que elegir al que perteneces. (2)

La sociedad actual ya no sólo demanda información, sino que además actúa como gestora y creadora de esa información. Se genera un mensaje comunicacional con la imagen, gracias a que esa imagen de ese hecho en concreto entra a formar parte de la experiencia de vida de las personas. ¿Cómo? Publicando la imagen, intercambiando la imagen, comentando la imagen, creando esa comunicación en red que da sentido a una nueva forma de cultura colectiva. (8)

Los balbuceos iniciales de esta recién adquirida capacidad son cuanto menos comprensibles y no deberían desviar nuestra atención de lo esencial; la distribución de imágenes y todo tipo de contenidos ha dejado de estar monopolizada y manipulada por los medios de comunicación de masas, brazo comunicativo del poder establecido. (7)

la incursión de las nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana hace que, desde la inmediatez de hacer una fotografía con el móvil a subirla a la red, adquiera de por sí la imagen otros significados que no tienen por qué estar sujetos a la calidad de la información que aporte. (8)

un buen ejercicio de honestidad a la hora de pensar críticamente en las nuevas tecnologías podría ser plantearnos (antes de asumir a la ligera posturas tecnófobas o tecnófilas) si el bien o el mal que a nuestro parecer aporta un determinado desarrollo tecnológico existía anteriormente, aunque fuera a una distinta intensidad. (7)

REFERENCIAS:
1. Adriana Román
2. Alejandra Bueno
3. Cuautli Martínez
4. Esther González
5. Félix Ríos
6. Giorgia Partesotti
7. Illán López
8. Loli Moreno
9 Miguel Ahumada
10. Nacarid López
11. Nieves González

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