Introducción

A modo de introducción me gustaria mostrar el articulo que Xabier Aurtenetxe, critico artista y amigo, escribió durante una estancia que realicé en Alemania.

ICH TAUSCHE –TÄUSCHE ICH MICH?

76363_178320765518636_3730369_n

En el marco del intercambio entre artistas de Alta Baviera y el País Vasco, la poliédrica creadora Alejandra Bueno de Santiago, quien alterna, a partes iguales, la performance con herencias del happening, el body art, el vídeo experimental -siempre irreverente-, y las cercanías a la poesía concreta a lo Ernst Jandl, ha optado, una vez más, por el riesgo y ha empujado esa lógica del intercambio hasta emplazarla en el centro de su trabajo.

Recurriendo a una de las prácticas existentes desde tiempos inmemoriables -el trueque- se instala dos veces por semana en el mercado tradicional –donde aún pervive el hálito vital de los pueblos- e intenta intercambiar patata alavesa, uno de los signos de identidad de su país, por los productos que le ofrezcan los asistentes a ese lugar de encuentro y compra, intentando así conocer el alma bávara.

El ser humano siempre ha tenido la necesidad de cambiar aquellos objetos que poseía, pero no necesariamente necesitaba, por aquellos que realmente deseaba. Ahora bien, el trueque, sobre todo después de la aparición del dinero, regulador de todo intercambio, no está exento de riesgo. No siempre se encuentra rápidamente a alguien que quiera intercambiar lo que nosotros deseamos por lo que podamos ofrecer. Por otro lado, al carecer de unidad de valor, pues se descarta el del dinero, se hace complejo el cálculo del valor exacto de las cosas que se intercambian. En este sentido, el trueque tiene más bien un valor simbólico. Esa incertidumbre la encontramos también en los orígenes del arte.

Como bien dice David Hockney “Creo que ninguna actividad humana puede desarrollarse si carece de una vertiente lúdica” 1. Entre las características del juego, Johan Huizinga 2 resalta, en su “Homo Ludens” (1939), la importancia fundamental del elemento de tensión que supone la incertidumbre. Todo el desarrollo del juego está enfocado hacia su superación. Además de la tensión, Huizinga destaca como rasgos propios del juego la libertad, la improductividad, el traslado espacio-temporal, la regulación y la ficción. Elementos que también encontramos en la proposición de Alejandra Bueno.

Podríamos estar tentados un momento de enlazar su propuesta con la obra de Joseph Kosuth y su conocido texto El artista como antropólogo 3 , pero sus farragosas tesis en las que el célebre conceptualista preconiza el carácter “antropólogo” para todo artista autoconsciente que debería dedicarse a “experimentar abstracciones de la experiencia” cobra poco peso en una época en la que la antropología misma se ha desintegrado como “ciencia” y las culturas se han diluido en un mundo globalizado.

Veo el trabajo de Alejandra Bueno más en consonancia con la concepción que tiene Sol Lewitt a propósito del arte conceptualizante sobre la que se asienta buena parte de la producción contemporánea: lo esencial de la obra no es el producto último, sino el proceso. Y este proceso, de lo que probablemente sea la obra más interactiva de la artista, una obra site specific y efímera, pone en entredicho la Institución Arte. El Autor, autora en este caso, se diluye para dar paso al final de la autoría como autoridad y a la obra como proceso.

Este trabajo trasciende la mera anécdota. Su importancia radica en el asombro que produce una obra que, por arte de magia, deja de ser “fría” y se convierte en poética, cosa que no suele ocurrir muy a menudo en los artistas conceptuales. Sin duda tuvo razón Sol Lewitt cuando escribió en el ya lejano 1967 que “la obra no suele depender de las habilidades manuales manuales del artista, porque la idea se convierte en una máquina de hacer un arte que no es teórico ni ilustrativo de teorías: es intuitivo, se relaciona con todo tipo de procesos mentales y no tiene un propósito fijo” 4 . En definitiva, cuando la obra se convierte en pura poesía.

Xabier AURTENETXE
Múnich, octubre 2010

1 Citado por Usoa Fullaondo en “El proceso creativo a modo de juego. El papel fundamental del azar” en Euskonews n°547. 24 de Septiembre 2010.
2 Johan Huizinga: “Homo Ludens. Vom Ursprung der Kultur im Spiel”. Rowohlt Verlag, Reinbeck, 1994, p. 23. En castellano en Editorial Alianza Emecé. Libro de bolsillo, Madrid, 1972.
3 Joseph Kosuth: “The Artist as Antropologist”. En Gabriel Guercio (editor) “Art after Phhilosophy an After: Collected Writings, 1966-1990”. Cambridge, Massachusset, MIT Press, 1991. pp. 107-128.
4 Sol Lewitt: “Paragraphs on Conceptual Art”. Artforum, New York, Junio 1967

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s